Ten Misericordia de nosotros, Señor
En el concilio Vaticano II, Juan XXIII dijo que había llegado el tiempo de «emplear la medicina de la misericordia antes que las armas de la severidad». En efecto, el nombre de Dios es Misericordia y Amor. Este es su Documento de Identidad. Por eso, la misericordia debería pasar al primer plano en su relación con nosotros. Ya no podemos salir al encuentro de los hombres con amenazas ni condenas, sino anunciando a Dios como el «Padre de de las misericordias» «El Dios de todo consuelo», «el Dios rico en misericordia». En la misericordia se revela el rostro amoroso de Dios y se abren para nosotros todas las posibilidades de una salvación universal por pura gracia. Porque su misericordia es eterna, nosotros volvemos nuestros ojos hacia él, para suplicarle: Señor, ten compasión de nosotros.
Vicente Borragán 2025
depósito legal M22327-2025
p.p. 327

