Profecías mayo 2012

Profecía: 9/5/2012
Mis ojos se contemplan con agrado pueblo mío. Tus ojos me verán volver en las nubes en la gloria de mi padre, todo aquel que invoca mi nombre, mi pueblo y bendice en santidad, mi pueblo me invoca. Yo vivo en medio de mi pueblo, mi pueblo me mide como mirando mi rostro cara a cara, esto es a lo que mi pueblo debe aspirar, a verme en cada circunstancia de la vida, en cada paso del camino, como viéndome cara a cara.
Y en ese camino no te olvides de pararte a las orillas del camino, y detenerte, libera a todos los jóvenes que están a la orilla del camino, Yo quiero utilizar tu rostro para que a través de rostro, cara y ojos, tus manos para que a través de tus manos puedas desatarlos en mi nombre. No olvides todos los días en que tú estabas en esos lados del camino antes, y yo te he sacado de ahí, y te he puesto en medio del camino, en ese camino que Yo estoy mirando, pero te necesito, por eso te he elegido, para que te detengas a los lados del camino, a cada hermano que veas tú le ayudes; y no olvides que tienes el Espíritu del resucitado, no estás solo.
Profecía: 26/5/2012
Cuan sangrante es mi amor por ti, que he querido quedar, no sólo para ti, no sólo contigo me he querido quedar, sino también he querido ser tu alimento del alma, del cuerpo, para que tengas vida plena junto a mí, para contemplar cuan grande es mi amor.
Esta alegría de ser de Dios oh abismo de misericordia, insondable, inexcrutables tus caminos Señor, impensable lo que nos tienes preparados Señor para nuestra dicha, para nuestra felicidad. Gracias Señor.
Os agradezco tanto vuestra disponibilidad, os necesito tanto a cada uno de vosotros, porque miráis este gozo de estar conmigo, este gozo que tenéis de poder decir nuestro amor y daros todo mi amor, pero tengo tantos hijos míos que porque nunca han oído hablar de mí, porque nunca ha habido nadie que les haya dicho mi amor mi misericordia, mi ternura porque es importante, por cada uno de mis hijos.
Y se me conmueve el corazón de ver a tantos hijos míos que son vuestros hermanos y que no me conocen.
Os necesito hijos míos para que vayáis a proclamarme como su Señor como el día de vuestras vidas y también quiero ser el Señor de tantos pobres como no me conocen porque nadie les ha pronunciado que Yo vivo.
Id hijos míos en mi nombre, id con la fuerza del Espíritu, id con ese fuego que quiero poner en vuestros corazones.
Yo os bendigo, quiero que seáis mis testigos.